Lo que esconde Silver Lake es meter en una película todo lo que mola. Atmósfera de cine negro clásico, un protagonista rebelde pero agradable -perfecto Andrew Garfield– que fue Peter Parker -el guiño a The Amazing Spiderman (2012) es fantástico-, chicas guapas, Kurt Cobain, cómics, pelis antiguas de serie B, animaciones, canciones de REM, y sobre todo, un misterio. Un misterio continuo, conspiranoico, en un deambular constante puntuado por encuentros con personajes y situaciones casi oníricas. Algo así como Jo qué noche (1985) pero durante días.