¿Tenía que ser él? es casi un quién es quién de la llamada “nueva comedia americana”. Coged aire: parte de un argumento de Jonah HillSupersalidos (2007) e Infiltrados en clase (2012)-, tiene el protagonismo de James FrancoSuperfumados (2008) y The Interview (2014)- el guión y la dirección de John Hamburg -autor de Entonces llegó ella (2004) y Te quiero tío (2009), guionista de Los padres de ella (2000), de Zoolander (2001) y de sus secuelas- y está producida por Shawn LevyNoche en el museo (2006)- y por Ben StillerTropic Thunder (2008)-. El problema es que, quizás, al menos en su vertiente más comercial, esta “nueva” comedia comienza a ser “vieja”. Estamos ante un film que no brilla pero que resulta muy eficaz en sus resortes humorísticos. Su mayor virtud es el enfrentamiento entre dos rostros: el de James Franco, con esa sonrisa más grande que su cara, y el de Bryan Cranston, actor dotadísimo para la comedia, al que se han tomado demasiado en serio tras el éxito de la magistral Breaking Bad (2008-2012), curiosamente, una comedia disfrazada de drama. Aquí, ambos intérpretes están enormes en sus papeles de futuro yerno insoportable y futuro suegro conservador, respectivamente. El peor defecto del film, sin embargo, es su vocación de buscar la carcajada constantemente, con escenas pasadas de rosca que, seguramente, harán reír a muchos. ¿Tenía que ser él? fuerza las situaciones y no permite que la comicidad surja de forma natural. Aún así, personalmente, encontré algunas pocas risas en los márgenes de cada sketch, en pequeños comentarios de los personajes, en gestos, quizás improvisados, de los actores.