Daughters of Davis fueron las encargadas de ejercer de teloneras. Las dos hermanas británicas se metieron al público en el bolsillo más por su simpatía que por su folk-pop lleno de buenas intenciones, que resultó algo monótono e insulso a ratos.
Aún así dejaron un buen sabor de boca (era difícil no esbozar una sonrisa cuando las hermanas contaban anécdotas sobre su peculiar incursión en el mundo de la música).