Desde la primera secuencia, en la que Ahmad (Tahar Rahim) regresa a París desde Teherán para firmar los papeles del divorcio cuatro años después de su separación de Marie (Bérénice Bejo), y se encuentran en el aeropuerto separados por un cristal, queda claro que va a ser la comunicación (o la falta de ella) uno de los principales temas de la última película del iraní ganador de un Oscar a la mejor película de habla no inglesa por su anterior trabajo “Nader y Simin, una separación”, Asghar Farhadi.