El stoner rock instrumental con tintes heavies de El Páramo fue el encargado de comenzar la noche. Se mostraron firmes y contundentes, y parecieron gustar bastante al público que a esas horas ya llenaba la sala Joy.
A mí personalmente me parecieron muy monótonos, y eso unido a mucho “postureo rockero” hizo que perdiese interés muy rápidamente. Precisamente esas dos cosas (contundencia y monotonía) serian también la tónica del resto de la noche.