Nadie ha de extrañarse por la aventura india de Hans Laguna. Muchos hemos querido ver al barcelonés como la gran esperanza renovadora de lo que entendemos como un “cantautor indie”, sobre todo tras el puñetazo en la mesa que representó su segundo trabajo, Deletrea (2014). Pero es que después de ese disco, que ya era bastante atípico en muchas de sus referencias y cadencias sonoras, nos llegó Manual de fotografía (2016), donde la influencia de músicas ajenas al pop y al rock sacaba a Laguna de cualquier casilla en la que hasta ese momento nos convenía incluirle.