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Cine/TV

Brimstone: Western feminista 

Presentada en el festival de Sitges y estrenada directamente en Movistar+, Brimstone es un western que evita los argumentos clásicos del género. No veremos aquí enfrentamientos entre pistoleros, robos a diligencias, indios, ni la conquista de la última frontera. Ni siquiera es un western crepuscular. El escenario histórico sirve más bien para situarnos en un período en el que la mujer tenía dos roles principales: era propiedad de su marido o prostituta. Desde que Sergio Leone se llevase a los cowboys a Almería, el género estadounidense por antonomasia es universal.

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Sully: No necesitamos otro héroe 

En los años sesenta, Clint Eastwood fue el “hombre sin nombre” en la famosa trilogía del dólar de Sergio Leone. Un justiciero sin afeitar -lejos del cowboy de sombrero blanco del Hollywood clásico- en la tierra sin Ley del spaghetti western. Inmediatamente después, en Harry el sucio (Don Siegel, 1971), fue un policía enfrentado a sus superiores, políticos, burócratas -y blandos- que eran los principales obstáculos para que el expeditivo detective de la Magnum .44 hiciese “justicia”. Mucho más tarde, ya como director, Eastwood, sigue interesado en la esquiva figura del héroe moderno. El protagonista de El francotirador (2014) era sin duda un “héroe” en el campo de batalla si atendemos a su capacidad para las hazañas bélicas, pero también la víctima de una guerra sin sentido y del trauma de todo veterano para adaptarse a una sociedad civil que le recibe con una incomodidad culpable.

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Los Siete Magníficos: un western “limpico” 

Los siete magníficos tiene la gran ventaja de ser el único western que veremos este año en las salas de cine. La película original de John Sturges, en 1960, tuvo que competir con El sargento negro de John Ford, El Alamo de John Wayne y Los que no perdonan de John Huston, entre otras. Quizás, por eso, lo más apreciable de esta nueva versión es que contiene los elementos más reconocibles de “una del oeste”. Aquí están los pistoleros, el sheriff cobarde, los granjeros indefensos, los indios, los grandes paisajes y varios duelos en los que sobrevive el más rápido en desenfundar.

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El Renacido – The Revenant (Alejandro G. Iñárritu 2015) 

Lo primero que llama la atención de El renacido, es que es un western en planos secuencia. Si de John Ford recordamos las colosales imágenes del rocoso Monument Valley, González Iñárritu parece preferir el famoso travelling que se acercaba al rostro de John Wayne en La diligencia (1939). Sergio Leone hizo que las caras de sus mugrientos cowboys fueran tan importantes como los paisajes en formato panorámico. Iñárritu también prefiere los rostros de sus actores a las grandes extensiones que caracterizan al género. Recordemos que Birdman (2014), anterior film de Iñárritu, ocurría en un solo plano secuencia digitalmente falso. Aquí el director recurre al montaje, insertando planos del paisaje para situar a los personajes, pero la mayor parte del tiempo su cámara -en constante movimiento- estará pegada al rostro de los intérpretes. El aliento de DiCaprio empañando el objetivo. Esta decisión del mexicano nos mete dentro de la acción, nos acerca a la sangre derramada, nos sumerge debajo del agua helada de los ríos y hunde nuestros pies en la nieve. Consigue Iñárritu que su western sea muy físico. Pero más importante, libera a sus intérpretes de la limitación del montaje. La opción le ha valido a DiCaprio un Globo de Oro y una nominación al Oscar.

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Yo, el y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015) 

Hay una web sobre cine que suelo leer que se llama Birth Movies Death. Nacer. Películas. Morir. Esas tres palabras podrían resumir el sentido de mi vida. Yo, él y Raquel, el título de esta cinta que no te debes perder, utiliza una sílaba más para expresar el mismo concepto. El original, Me, Earl and the Dying Girl incluye alguna palabra más, pero se acerca incluso más a la idea. Vivir a través del cine. Morir con él. Eso es lo que hace Gregg (Thomas Mann), el personaje al que se refiere el “yo” del título. Se trata de un chaval al que no me puedo sentir más cercano. Tímido y feo, nunca ha conseguido encajar. Por eso se ha esmerado toda su vida en no molestar. En estar bien con todos sin acercarse demasiado a nadie. Su único amigo, con el que no tiene nada en común, es más bien un compañero de “trabajo”. Gregg y Earl (RJ Cyler) se dedican a hacer películas-homenaje.