Aunque ha nacido en Canadá, Sam Vance-Law lleva años residiendo en Berlín, ciudad en donde se ha convertido en una rara avis de la música alemana actual. Primero, por la temática de sus letras, abiertamente gays y que huyen de los tópicos del género. Y es que, el mismo confiesa que estaba harto de que solo se hablará de la victimización y el orgullo de la comunidad gay, que él prefería hablar del día a día del mundo homosexual. Y segundo, porque, con su voz de barítono, y su preferencia por el pop orquestal, está más cerca de The Divine Comedy que de la gélida música germana. Es más, estamos ante un álbum de debut bastante cálido y alegre. Ideal para la época estival que viene.