Cuando a Kurt Cobain le dio por reivindicar a The Vaselines, los escoceses, que sólo habían sacado un disco, ya se habían separado. La decisión de reunirse veinte años después y sacar un segundo trabajo (aquel irregular “Sex With An X”) es toda una incógnita, pero tras escuchar su tercer largo, eso ya da igual. Eugene Kelly y Frances McKee han fabricado su mejor álbum hasta la fecha o, por lo menos, en el que están más centrados. No es que las canciones de este trabajo se puedan comparar con ‘Molly’s Lips’, ‘Son Of A Gun’ o ‘Jesus Wants Me For A Sunbeam’ –son épocas muy diferentes y el interés que suscitan no es el mismo–, pero forman una colección de lo más coherente.