Quien haya visto a Richard Reed Parry revolcarse hasta el paroxismo sobre los muchos instrumentos que maneja en cualquier concierto de Arcade Fire se sorprenderá al conocer su vida paralela como respetable compositor, hasta ahora desarrollada en grabaciones de música neoclásica para el sello Deutsche Grammaphon (junto a almas afines que también compaginan el indie de primera división con partituras más sesudas y complejas como Asaron Dessner o Nico Muhly).