¡Rompe Ralph! (2012) era a los videojuegos lo que ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) fue a los dibujos animados -o lo que más tarde ha sido Ready Player One (2018) a la cultura pop de los 80-. Esta secuela, Ralph rompe Internet, inesperadamente, convierte todo lo que eran píxeles luminosos y una historia sobre escapar del cómo nos ven los demás -para descubrir la amistad- en la oscura e incómoda exploración de los peores sentimientos humanos: la dependencia, la inseguridad, los celos, los impulsos autodestructivos.