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Cine/TV

Sin tiempo para morir 

No os dejéis engañar: la mayoría de los comentarios que estáis leyendo en redes sobre Sin tiempo para morir tienen que ver con dos formas de entender al famoso agente secreto, en activo desde 1962. Para algunos, el verdadero James Bond es Sean Connery, el de los inicios, realista, seco y algo despiadado, serio y sin autoconciencia. También sin sentido del humor -y eso que ya en Desde Rusia con amor (1962) el agente salía del agua con un pato falso en la cabeza-. Para otros, el que mola es el agente 007 más lúdico, fantasioso, el de los gadgets imposibles de pseudo ciencia ficción -Roger Moore,