La nueva ‘normalidad’ nos ha cambiado la vida. La música en directo, uno
de nuestros alimentos culturales de primer orden, ha quedado confinada o
arrinconada para disfrute de streamings, conciertos de aforos reducidos y
distancia ‘social’. Toca adaptarse pero también reflexionar ¿Qué hemos
perdido? ¿Qué hemos ganado? Y, ¿Hacia dónde nos dirigimos?