No te pierdas...
Al utilizar nuestro sitio web, aceptas el uso de nuestras cookies.
Cine/TV

La casa encantada: de Amityville a Enfield 

¿Y si todas las casas encantadas fueran la misma? El visionado de Expediente Warren: El caso Enfield (2016) me ha llevado a interesarme por el suceso de Amityville, famosa casa encantada, supuesto hecho “real” de los años setenta, que aparece mencionado en el prólogo del estupendo film de James Wan. Obviamente, conocía la existencia de Terror en Amityville (1979), película que, atención, dio pie a siete secuelas y un remake que ha dado a su vez lugar a varias entregas más. Cosa increíble al comprobar la discreta calidad del film original, que fue, eso sí, un éxito de taquilla. Ver de nuevo esta película ha supuesto una pequeña decepción -esperaba algo mejor- pero también una sorpresa por sus llamativas coincidencias con una de mis favoritas de todos los tiempos: El resplandor (1980). Si a esto sumamos las similitudes con la reciente película de Wan -y con su otra saga, Insidious– llego a la conclusión de que solo existe una casa encantada y varias películas sobre ella. Veamos.

Cine/TV

Stranger Things: la nostalgia del friki que nunca fuiste 

Los niños protagonistas de las películas de los 80 nunca eran deportistas, ni los más populares del instituto, ni los novios de la chica más guapa. Eran frikis. Ver a Elliot jugar con figuras de Star Wars en E.T., el extraterrestre (1982) o a Billy leer cómics en Gremlins (1984) era como decir: son de los nuestros. El niño que fui en los años ochenta se sentía instantáneamente identificado con los héroes inadaptados de aquellas historias. Tenían los mismos juguetes que yo, leían los mismos tebeos, y se embarcaban en aventuras imposibles que yo vivía a través de ellos. Los chavales de Stranger Things juegan al rol como yo jugaba a Dungeons & Dragons. Han leído El Hobbit y El Señor de los Anillos. Tienen a Yoda, el Halcón Milenario y a Man-At-Arms de los Masters del Universo. Yo era como ellos.