En esta vorágine de lecturas que provoca la locura del mundo editorial en nuestro país, publicando como sino hubiera mañana pese a lo poco que se lee, es muy complicado que uno se detenga en una lectura. Pero con este Éxodo de DJ Stalingrad, que nos llega cortesía de Automática he tenido que hacer una excepción. Ya lo he leído tres veces. Y es que estamos ante una obra brutal. Absolutamente brutal. Un libro breve, explosivo, duro y conciso. Un cóctel molotov sobre la realidad rusa más terrible escrito con sangre, rabia y cruda desesperación.