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Discos

Steven Wilson, “To The Bone” (Caroline International, 2017) 

Steven Wilson siempre ha sido un tipo inquieto y con buen olfato en sus diferentes facetas, y precisamente la suma de ambas cualidades certifica que haya merecido la pena seguir su carrera de manera ininterrumpida. Ocurre desde el que fuese su principal proyecto, aquellos Porcupine Tree de difícil clasificación en los 90, pero también con el resto de aventuras en las que el músico londinense se ha embarcando a lo largo de los años y hasta llegar a su actual etapa, en la que desarrolla su carrera en solitario.

Discos

Shearwater, Jet Plane and Oxbow (Sub Pop 2016) 

Muchos de los discos de Shearwater han estado marcados por una grandiosidad medieval a la que solo unos debidos toques de amplificación rockera han salvado de la etiqueta de curiosidad anacrónica. Eso, unido a la obsesión del líder, Jonathan Meiburg, por buscar inspiración en las maravillas de la naturaleza más salvaje (quizás a causa de su formación académica como ornitólogo), convertían a Shearwater en candidatos ideales para una hipotética traslación indie de la banda sonora de “Juego de Tronos”.

Discos

Coldplay, Ghost stories (Parlophone 2014) 

¿Qué cabía esperar del “disco de divorcio de Coldplay”? Ciertamente nos hubiesen sorprendido si se hubiesen sacado de la manga una serie de dolientes exploraciones del dolor y la ausencia en la línea de Blood on the tracks (1975), Shoot out the lights (1982) Heartbreaker (2000) y demás discos-canon del subgénero de las rupturas sentimentales.

No: Coldplay han hecho carrera del llanto amplificado, y ahora que la vida de Chris Martin le da razones reales para la autocompasión (el disco fue creado durante el proceso de ruptura con su flamante y hollywoodiense esposa, Gwyneth Paltrow), cabía esperar que Ghost stories fuese una sucesión de lamentaciones sin excesiva ambición de trascender más allá de la emoción fácil.