Mira que encargarle la lectura y posterior reseña de este Energy Flash, algo así como la Biblia sobre música electrónica a alguien cuyos amigos definen como “tecnófobo”. A una persona que solo pisa las discotecas cuando se convierten en recinto de conciertos —los de “verdad”, los de personas gritándole a un micro y tocando instrumentos con mayor o menor pericia— y huye despavorido de los festivales cuando llegan las horas de los DJs. Gracias jefes y, sobre todo, gracias Contra. Ha sido toda una lección.