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Cine/TV

The Crown – Temporada 4 

Seamos sinceros: The Crown en su cuarta temporada es más de lo mismo. Pero es que ‘eso’ que no cambia con respecto a las tres primeras entregas es de una gran calidad. La serie sobre la vida de la reina Isabel II es una superproducción, una lujosa recreación histórica que asombra en cada episodio.

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El padre 

El escritor y dramaturgo francés Florian Zeller escribe y dirige -adaptando su propia novela- El padre, que propone convertir la terrible experiencia del alzheimer en un mecanismo argumental. El protagonista, Anthony Hopkins, es un anciano que ya no reconoce la realidad que le rodea.

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Fleabag – Todo el mundo se siente un poco así 

El menor de los atrevimientos de la primera temporada de Fleabag es la constante ruptura de la cuarta pared. Pero también es su gran seña de identidad. Los expresivos ojos de Phoebe Waller-Bridge -actriz protagonista y autora del texto de cada episodio- y su inabarcable sonrisa irónica convierten cada plano de la serie en algo completamente diferente a todo lo demás. No es que haya inventado nada -sin ir más lejos, los personajes de The Office también miran a cámara, por no mencionar la perorata constante de Deadpool– pero el continuo diálogo de la protagonista con el espectador establece una intimidad adictiva y una irreverencia que solo puedo comparar con los mejores episodios de Buggs Bunny. La gestualidad de Waller-Bridge es tan importante como los guiones ingeniosos y precisos que también firma ella.

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La favorita: los afectos del poder 

Las películas del director griego Yorgos LanthimosCanino (2009)- suelen parecerme artefactos sádicos para manipular al espectador con un talentoso uso del lenguaje cinematográfico: casi duele recordar la angustiosa El sacrificio de un ciervo sagrado (2017). Sus películas, algo herméticas, también pueden reflejar de forma perversa el clima social y político del momento. La favorita es todo eso, pero, además, es la película de Lanthimos en la que sus personajes tienen más entidad, más gancho, más carisma -a pesar de la ruindad de sus manipulaciones- y en la que no son meros vehículos de unas intenciones autorales.