Nada menos que Stephen King y J.J. Abrams se unen en una serie, Castle Rock, que parte de una idea ambiciosa y sumamente atractiva. En lugar de adaptar una novela concreta de King -como sabéis, sus libros han sido llevados al cine y a la televisión en incontables ocasiones- aquí se crea una historia nueva, valiéndose de escenarios -la localidad ficticia de Castle Rock aparece en diversas novelas y relatos- personajes y situaciones, inspirados en la obra del autor de La zona muerta (1979). No soy un gran conocedor de la inabarcable bibliografía del escritor de Maine, por lo que no puedo apreciar las referencias y los guiños -más allá de la presencia de Sissy Spacek, la que fuera Carrie White en la película de Brian de Palma– que seguramente sí sabrán valorar sus seguidores.