Consigue la bendición. Que te bendigan. Se llamaron en sus inicios La Bendición, pero tuvieron que cambiar su nombre por temas de registro legal del nombre. Al acabar el primero de los dos conciertos en Madrid del cuarteto de Bristol Get the Blessing le dije a su batería, el portento de las baquetas Clive Deamer, “Estáis bendecidos”. Y no bromeaba. Cuando ves a alguien que en directo se transforma: ahí hay bendición, hay duende, hay ese toque divino, que no se puede explicar, que se tiene o no se tiene. Y que quién lo ve, lo disfruta, lo reciba como un regalo divino. Y es que la primera visita a Madrid de Get The Blessing fue una experiencia reveladora. El hechizo de la magia musical. De las atmósferas, del jazz que se mueve por texturas, jugando con loops, por ambientaciones. Venían a presentar ‘Austronautilus’ (Naim Jazz, 2015) un disco grabado en parte en Nigeria, y como comentó el bajista, influido por el pescado que comían en piezas como “Sepia”, “Monkfish” o “Cornish Native”. La locura y la magia de swing de “Einstein Action Figures”. Recorriendo sus cuatro álbumes, y piezas magistrales como “That Ain’t It”. Un jazz de inspiración libre.