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Cine/TV

Kidding: la sonrisa triste 

Kidding supone el regreso de Jim Carrey a la primera línea, tras unos años en los que ha escaseado su presencia en películas y series. Hace mucho que Carrey no es la superestrella taquillera de La Máscara (1994), y tampoco goza de las mismas oportunidades para interpretar personajes tan interesantes como el de Andy Kaufman en Man on the Moon (Milos Forman, 1999). Ahora, Carrey vuelve de la mano de Michel Gondry, director francés con el que colaboró en la que puede ser la mejor película de ambos, ¡Olvídate de mí! (2004).

Cine/TV

Sing Street: Sin miedo al ridículo 

La imagen clímax de dos enamorados que corren cogidos de la mano, mientras en segundo plano vomita un niñato irlandés que ha bebido demasiado, podría resumir las intenciones del director y guionista John Carney. Le conocéis de sobra por Once (2007) y Begin Again (2016), películas que mezclaban lo romántico y lo musical, así que ya sabéis de qué palo va este señor. Aquí nos cuenta básicamente lo mismo -los sueños como combustible del motor de la felicidad- aunque rebajando considerablemente la edad de sus protagonistas: ahora se trata de chavales de instituto. Sing Street es como mezclar Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000) y The Commitments (Alan Parker, 1991). Hay una parte de mí que se lo pasó muy bien viendo esta película, pero también hay otra que siente una gran vergüenza por admitirlo. La película tiene la energía que transmiten esos chavales que intentan montar un grupo de música, inspirados por todas aquellas bandas ochenteras con hombreras y demasiado maquillaje: The Cure, Duran Duran, Spandau Ballet.

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Yo, el y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015) 

Hay una web sobre cine que suelo leer que se llama Birth Movies Death. Nacer. Películas. Morir. Esas tres palabras podrían resumir el sentido de mi vida. Yo, él y Raquel, el título de esta cinta que no te debes perder, utiliza una sílaba más para expresar el mismo concepto. El original, Me, Earl and the Dying Girl incluye alguna palabra más, pero se acerca incluso más a la idea. Vivir a través del cine. Morir con él. Eso es lo que hace Gregg (Thomas Mann), el personaje al que se refiere el “yo” del título. Se trata de un chaval al que no me puedo sentir más cercano. Tímido y feo, nunca ha conseguido encajar. Por eso se ha esmerado toda su vida en no molestar. En estar bien con todos sin acercarse demasiado a nadie. Su único amigo, con el que no tiene nada en común, es más bien un compañero de “trabajo”. Gregg y Earl (RJ Cyler) se dedican a hacer películas-homenaje.