Dhogs, primera, interesante, e inusual película del gallego Andrés Goteira, propone un juego con el público que se resume en el plano frontal de unos espectadores en butacas de teatro -o de cine- mirando fijamente hacia la cámara. Esto produce un efecto espejo: el espectador de esta estimulante película se ve obligado a mirar a otro que le mira, es decir, a sí mismo. Este plano se repite durante varios momentos del film -pido perdón si alguien considera esto un spoiler– poniendo en entredicho la intensidad de las escenas dramáticas, de realismo brutal, que quedan desnudas, como la ficción que verdaderamente son. Creo que este juego distanciador nos cuestiona como espectadores pasivos que somos, al asistir a una historia dividida en tres partes, con personajes atrapados en situaciones extremas: una mujer (Melania Cruz) que ejerce su libertad sexual, y acabará sufriendo vejaciones a manos de un depredador y de un paleto con máscara de conejo armado con un rifle.