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Cine/TV

El regreso de Mary Poppins – Clonar un corazón 

Se puede uno preguntar cómo se puede replicar el encanto de una película como Mary Poppins (1964), o se puede uno preguntar cuántas personas de menos de 30 años la han visto. El film es el máximo clásico de una época en la que Disney hizo un puñado de películas que mezclaban imagen real con animación, que se han quedado incrustadas en la memoria sentimental de muchos. Personalmente, no recuerdo haberla visto de niño, pero es de esas películas de las que no puedes escapar: imposible no conocer sus canciones o sus secuencias más famosas. Hoy Mary Poppins me parece la película infantil más larga que haya visto, pero su atractivo es innegable.