Pero que mucho. ¡Joder! ¿Cómo habéis podido caer tan bajo? ¡Macho, si estabais en lo más alto! Yo paso de vosotros, tíos. ¡Ah, vaya! Ahora no me vengáis con hostias. Que yo no tengo la culpa. Los dos solos. Y a partir de las once de la noche en el Raval. ¡Ya sois mayorcitos para hacer el gilipollas de esta forma!