Madre me parece una nueva muestra de la pericia como narrador de Rodrigo Sorogoyen -El reino (2018)- y de su inteligencia para manipular al espectador. La película parte del electrizante y aterrador cortometraje del mismo título, que aquí funciona como prólogo, revelando su verdadera función como obra incompleta. No se puede decir que la historia de Madre, el corto, continúe estrictamente en Madre, el largometraje, sino que funciona como una premisa, prácticamente aislada, que da pie a un drama que consigue mantener la desazón de su planteamiento.