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Cine/TV

La sombra de la ley: cine espectáculo 

La sombra de la ley recuerda, para bien, aquellos espaghetti western que en los años sesenta se apropiaban de los códigos de un género clásico del cine americano para contar una historia entretenida, sí, pero con trasfondo político. Pensemos en Yo soy la revolución (1967). Esta ambiciosa superproducción dirigida por Dani de la Torre utiliza las formas del cine de gángsters -creo que mira sobre todo hacia Los Intocables de Elliot Ness (1987) y muy especialmente a Érase una vez en América (1984) de Sergio Leone– para contar una historia con mucha acción, insertada en un contexto político, la Barcelona de los años 20, convulsa por los movimientos anarquistas, obreros y feministas, enfrentados a la corrupción, a la represión policial y militar, y a la sombra del fascismo que estaba por llegar. Un contexto histórico que aspira a encontrar un eco en los hechos políticos que vivimos hoy.