¿Quién no ha sufrido una de esas discusiones de pareja que se extienden durante toda la noche hasta bien entrada la madrugada? El detonante de estas disputas sentimentales suele ser un hecho menor, que luego no recordaremos. Y la solución al problema parece encontrarse al final de un laberinto sin salida. Seguramente sabéis bien que esas discusiones de pareja tienen más que ver con emociones que con razones, con rencores, inseguridades y frustraciones personales que son arrojadas sobre nuestra compañera para luego rebotar contra nosotros mismos.