Lost Tapes fueron los encargados de abrir la noche. El dúo valenciano-barcelonés apareció con sendas guitarras eléctricas, teclados y una buena cantidad de sonidos pregrabados. Ofrecieron un indie-dream-pop-shoegaze (por llamarlo de alguna manera) tan agradable de oír como fácil de olvidar, y se retiraron para dar paso al melenudo protagonista de la noche.