Hoy me adentro, por partida triple, en la que quizás sea la referencia estrella de su fantástico catálogo, Harry Crews, algo así como la sardónica, grotesca y sonora carcajada del gótico sureño. El azote de los «normales» y el abanderado de los white-trash freaks. El «pintor» de un mundo espeluznante, brutal, desesperado y… aterradoramente humano.