Quizás en el campo el hombre se siente más pequeño -en la ciudad todo está hecho a nuestra medida y los edificios tapan el cielo- y nos sentimos a merced del sol, del viento y de la lluvia. Esa sensación de pequeñez bien podría explicar la creencia en leyendas y en poderes mágicos que vemos en El agua, un film misterioso sobre el poder de ese elemento y sobre cómo influye la naturaleza en la gente que habita el medio rural.