Su nombre es Ash. Fue el héroe de un clásico que vimos en VHS y ahora protagoniza una serie de televisión en una cadena de pago. Cómo ha cambiado la industria del entretenimiento. Todo empezó con Posesión infernal (1981), película de terror no demasiado conocida y desde luego, no apta para todos los públicos. Con todos los requisitos para ser una obra de culto, pero encima, divertida. Se trata de la ópera prima de Sam Raimi, ahora director de superproducciones como las tres primeras películas de Spiderman (2002-2007). Pero en 1981 era colega de los hermanos Coen y no tenía un duro.