Loving Vincent es de esas películas cuyo proceso de creación -pintar al óleo, fotograma a fotograma, los 94 minutos del metraje- se adivina mucho más interesante que el resultado que vemos en pantalla. La historia narra los momentos posteriores a la muerte de Vincent Van Gogh, utilizando como personajes a los retratados por el genio del pelo rojo.