Si en el reciente Sónar te dejaste caer por el Dome en su jornada de sábado, seguro que el nombre de Valesuchi tampoco se te ha ido de la cabeza. Al acceder a dicho escenario, debido a la cantidad ingente de dioptrías que heredé y al techno con complejos matices que sonaba, le comenté a mi acompañante que de dónde había salido esta japonesa. Gracias a esta bendita desconfianza en nuestras facultades nos acercamos a las primeras posiciones y descubrimos a una chilena, con gafas propias de científico setentero, seriedad y actitud ante las mezclas y sobre todo, una conjunción de techno, toda clase de ritmos tropicales, elegante deep house y oscuridad a lo Floorplan. Una macedonia tan suculenta como sorprendente para aquellos que visitamos este estilo con frecuencia.