The Leftovers es el gran enigma de la televisión actual. No porque su trama contenga un misterio a desentrañar, si no porque es extrema: alterna capítulos y secuencias absolutamente geniales con alguna trama impropia de una producción HBO. Palo y zanahoria. No sabes lo que te espera cada semana que te pones ante la tele. Emoción o (por momentos) aburrimiento. Sin término medio. Y engancha. Y (a veces) molesta. El gran enigma es, ante todo, si el público logrará engancharse a un producto gélido, desagradable, espiritual y básicamente anticomercial. Pero una cosa no admite dudas, es televisión con mayúsculas. Y De momento HBO la ha renovado para una segunda temporada, pero eso no es un indicativo fiable. Suelen dar carrete al menos dos temporadas a sus producciones aunque no gocen de grandes ratings, como es el caso.