Ya empieza a no ser noticia que un grupo de pop antes considerado “clásico” sea versado tanto en crear ritmos y sonidos aptos para las pistas de baile como en el noble arte de hacer canciones fácilmente tarareables. La frontera es cada vez más difusa, y ya no sabemos si gente como Hot Chip, M83 o 1975 son poperos con alma electrónica, o DJs sofisticados que componen melodías y tocan instrumentos.