El realismo en el cine está sobrevalorado. Muchos espectadores, no sé si la mayoría, necesitan que lo que ven en pantalla parezca de verdad. Pero creo que más de una vez se llega a la verdad a través de la fantasía, de lo imposible, de la ficción. La premisa de No mires a los ojos, dirigida por Félix Viscarret, es directamente inverosímil. Un hombre se esconde en un armario que acaba dentro de una vivienda familiar y decide quedarse allí, viviendo escondido.