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Cine/TV

Oscar 2016: Mad Max y Spotlight eclipsan a El Renacido 

Spotlight es la mejor película de 2015, al menos entre las nominadas al Oscar, y no puedo estar más de acuerdo. La cinta de Tom McCarthy ha tenido menos publicidad, es muy seria, pero es la obra más redonda en todos sus apartados: dirección, guión y sobre todo interpretación. En cuanto al mejor director, Alejandro González Iñárritu ha demostrado sin duda un gran dominio de su oficio con la cámara: la narrativa visual de El renacido es simplemente espectacular. Otra cosa es su contenido. Por eso la Academia de Hollywood ha preferido premiar -justamente- el guión de Spotlight por su impecable apuesta por la sugerencia, que consigue emocionar sin mostrar ni a un solo sacerdote descarriado. La gran apuesta se ha llevado el premio al mejor guión adaptado a pesar de las críticas por su “incomprensible” jerga económica. A veces el espectador peca de perezoso.

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El Renacido – The Revenant (Alejandro G. Iñárritu 2015) 

Lo primero que llama la atención de El renacido, es que es un western en planos secuencia. Si de John Ford recordamos las colosales imágenes del rocoso Monument Valley, González Iñárritu parece preferir el famoso travelling que se acercaba al rostro de John Wayne en La diligencia (1939). Sergio Leone hizo que las caras de sus mugrientos cowboys fueran tan importantes como los paisajes en formato panorámico. Iñárritu también prefiere los rostros de sus actores a las grandes extensiones que caracterizan al género. Recordemos que Birdman (2014), anterior film de Iñárritu, ocurría en un solo plano secuencia digitalmente falso. Aquí el director recurre al montaje, insertando planos del paisaje para situar a los personajes, pero la mayor parte del tiempo su cámara -en constante movimiento- estará pegada al rostro de los intérpretes. El aliento de DiCaprio empañando el objetivo. Esta decisión del mexicano nos mete dentro de la acción, nos acerca a la sangre derramada, nos sumerge debajo del agua helada de los ríos y hunde nuestros pies en la nieve. Consigue Iñárritu que su western sea muy físico. Pero más importante, libera a sus intérpretes de la limitación del montaje. La opción le ha valido a DiCaprio un Globo de Oro y una nominación al Oscar.