Un dormitorio, un ordenador, una guitarra, y muchas ganas de hacer canciones. La historia de Lazy Day es como la de miles de artistas de la actualidad, que están aprovechando todas las posibilidades que da la informática, para cumplir su sueño sin necesidad de arruinarse en un estudio. Tilly Scantlebury, la chica que se esconde tras Lazy Day, es una de estas artistas que empezó haciendo canciones en su casa, y que ha terminado con una banda al completo.