Sorprende La Torre Oscura en un momento en el que cada estudio de Hollywood busca crear su propia franquicia mastodóntica, su propio universo de ficción a imagen de Marvel, DC o Star Wars. Sorprende porque concentra su historia en apenas 95 minutos en los que asistimos a la destilación de las ocho novelas escritas por Stephen King entre 1982 y 2012. Sin haberlas leído, aplaudo la decisión de apostar por una historia independiente, relativamente satisfactoria, en lugar de lanzar anzuelos a diestra y siniestra para engancharnos a futuras secuelas.