¿Quién ha dicho que el cine de zombies está agotado? Yo mismo. En los últimos años se han producido decenas de películas -y series- sobrepoblando un subgénero del terror que no era precisamente virgen. Desde la seminal La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero hasta la televisiva The Walking Dead (2010), hemos visto de todo. Pero La noche devora el mundo merece la pena: es fresca, ingeniosa, tiene humor, buenas ideas y algunas estupendas secuencias de tensión.