Pocos directores dividen tanto las opiniones como Zack Snyder. El realizador de 300 (2006) tiene fans acérrimos y detractores que le consideran poco más que un chiste. Algo que resulta curioso, dado que es un director que siempre ha firmado películas de género -terror, adaptaciones de cómics, fantasía- con mucha acción, con una capacidad estética apabullante y sin ser nunca pretencioso, en el sentido de que jamás ha abordado conflictos dramáticos ‘adultos’.