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Cine/TV

Stranger Things: la nostalgia del friki que nunca fuiste 

Los niños protagonistas de las películas de los 80 nunca eran deportistas, ni los más populares del instituto, ni los novios de la chica más guapa. Eran frikis. Ver a Elliot jugar con figuras de Star Wars en E.T., el extraterrestre (1982) o a Billy leer cómics en Gremlins (1984) era como decir: son de los nuestros. El niño que fui en los años ochenta se sentía instantáneamente identificado con los héroes inadaptados de aquellas historias. Tenían los mismos juguetes que yo, leían los mismos tebeos, y se embarcaban en aventuras imposibles que yo vivía a través de ellos. Los chavales de Stranger Things juegan al rol como yo jugaba a Dungeons & Dragons. Han leído El Hobbit y El Señor de los Anillos. Tienen a Yoda, el Halcón Milenario y a Man-At-Arms de los Masters del Universo. Yo era como ellos.

Cine/TV

Los odiosos ocho (Quentin Tarantino 2015) 

¿De cuántos directores de cine se puede decir que has visto toda su filmografía? Seguramente de pocos o ninguno. Pero probablemente Quentin Tarantino es uno de ellos. Es fácil encontrarse con personas que ha visto todas las películas del tío que comenzó trabajando en un videoclub. Tarantino es uno de los directores en activo más populares por varias razones. Su cinefilia gusta a los espectadores exigentes, pero sus películas son asequibles al gran público. Tarantino ha cultivado su imagen creando un personaje “famoso”, pero hace películas que se sostienen por sí solas. Además, como director no se prodiga demasiado. No estrena cada año como Woody Allen. Y sobre todo, nunca nos ha decepcionado. Los que estéis pensando en Death Proof (2007), volvedla a ver. Hasta que os guste. Lo importante, amigos, es que Los odiosos ocho tampoco decepciona.