No te pierdas...
Al utilizar nuestro sitio web, aceptas el uso de nuestras cookies.
Cine/TV

El Renacido – The Revenant (Alejandro G. Iñárritu 2015) 

Lo primero que llama la atención de El renacido, es que es un western en planos secuencia. Si de John Ford recordamos las colosales imágenes del rocoso Monument Valley, González Iñárritu parece preferir el famoso travelling que se acercaba al rostro de John Wayne en La diligencia (1939). Sergio Leone hizo que las caras de sus mugrientos cowboys fueran tan importantes como los paisajes en formato panorámico. Iñárritu también prefiere los rostros de sus actores a las grandes extensiones que caracterizan al género. Recordemos que Birdman (2014), anterior film de Iñárritu, ocurría en un solo plano secuencia digitalmente falso. Aquí el director recurre al montaje, insertando planos del paisaje para situar a los personajes, pero la mayor parte del tiempo su cámara -en constante movimiento- estará pegada al rostro de los intérpretes. El aliento de DiCaprio empañando el objetivo. Esta decisión del mexicano nos mete dentro de la acción, nos acerca a la sangre derramada, nos sumerge debajo del agua helada de los ríos y hunde nuestros pies en la nieve. Consigue Iñárritu que su western sea muy físico. Pero más importante, libera a sus intérpretes de la limitación del montaje. La opción le ha valido a DiCaprio un Globo de Oro y una nominación al Oscar.

Cine/TV

Los odiosos ocho (Quentin Tarantino 2015) 

¿De cuántos directores de cine se puede decir que has visto toda su filmografía? Seguramente de pocos o ninguno. Pero probablemente Quentin Tarantino es uno de ellos. Es fácil encontrarse con personas que ha visto todas las películas del tío que comenzó trabajando en un videoclub. Tarantino es uno de los directores en activo más populares por varias razones. Su cinefilia gusta a los espectadores exigentes, pero sus películas son asequibles al gran público. Tarantino ha cultivado su imagen creando un personaje “famoso”, pero hace películas que se sostienen por sí solas. Además, como director no se prodiga demasiado. No estrena cada año como Woody Allen. Y sobre todo, nunca nos ha decepcionado. Los que estéis pensando en Death Proof (2007), volvedla a ver. Hasta que os guste. Lo importante, amigos, es que Los odiosos ocho tampoco decepciona.