Crítica: El hijo de la cómica, en el Teatro Romea
El teatro, el buen teatro, a veces hace acto de presencia. Aquella función en la que uno nota una vibración, una conexión que revela que todo está saliendo…
El teatro, el buen teatro, a veces hace acto de presencia. Aquella función en la que uno nota una vibración, una conexión que revela que todo está saliendo…
A veces se estrenan obras de teatro que son difíciles de clasificar, que no sabes bien bien cómo valorar y que requieren un esfuerzo extra a la hora…
De tanto en tanto uno va al teatro esperando disfrutar, y disfruta. Cada vez cuesta más, se lo aseguro, pero a veces pasa. Y este es el caso…
Todo lo que se intuía y se había ya perfilado en “<em>Diamond Flash</em>”, ópera prima de <strong>Carlos Vermut</strong>, se engrandece y encuentra una finalidad en la flamante ganadora del último festival de San Sebastián: “<em>Magical Girl”,</em> donde también se ha alzado con el premio al Mejor Director.