Crítica: Mort d’un comediant, en el Teatre Romea
El teatro es pasión, o mejor dicho, se vive como una pasión. La escena da forma a la vida y al examen que hacemos sobre nosotros mismo. Es…
El teatro es pasión, o mejor dicho, se vive como una pasión. La escena da forma a la vida y al examen que hacemos sobre nosotros mismo. Es…
A nadie se le escapa lo importante que es el dinero en la sociedad en la que vivimos, ni lo sorprendente que sería que halláramos cantidades ingentes de…
Seguramente lo más natural en una época de crisis económica como la que vivimos es encuadrar una obra de teatro en los ejes de coordenadas cotidianos que el momento requiere. Algo que <strong>Jordi Galceran</strong> ha hecho con <em>El crèdit</em>, su nuevo exitazo teatral en forma de comedia “bancaria” dirigida por <strong>Sergi Belbel</strong> e interpretada por <strong>Jordi Bosch y Jordi Boixaderas</strong>.
Si ayer reseñábamos <em>El veneno del teatro</em>, un drama trágico y lúgubre que reflexionaba sobre la ficción y la realidad en el teatro, hoy nos toca hablar sobre <em>Tots fem comèdia</em>, una comedia, valga la redundancia, que recapacita sobre el cine y las vidas de los profesionales que se dedican a él. Una obra escrita y dirigida por <strong>Joaquim Oristrell</strong> e interpretada por <strong>Jordi Bosch, Ferrán Rañé, Peter Vives, Joan Vives i Nausicaa Bonnin</strong>.
En alguna que otra reseña he afirmado que a nivel de programación teatral anual tanto el <strong>Lliure</strong> como el <strong>TNC</strong> se llevan la palma en Barcelona por la calidad y el acierto de sus propuestas, diferentes, claro está, pero que consiguen ambas desparramar un fulgor de calidad y pedigrí teatral que ilumina sus respectivos escenarios.