Hambre, John Fante (Anagrama, 2022)
Algunas reseñas hacen especial ilusión. Es el caso de esta inesperada colección de textos titulada Hambre que nos trae la insigne Anagrama. Porque me brinda la oportunidad, finalmente,…
Algunas reseñas hacen especial ilusión. Es el caso de esta inesperada colección de textos titulada Hambre que nos trae la insigne Anagrama. Porque me brinda la oportunidad, finalmente,…
No todo tienen que ser actualidad y novedades. Y este humilde pero compulsivo lector —como cualquier compulsivo lector que se precie— siempre tiene «cuentas pendientes» literarias que resolver. Una de las más apremiantes era adentrarme en la obra del norteamericano <strong>Nelson Algren</strong>, autor de culto aunque no demasiado conocido por estos lares —con bastante de «malditismo», tanto por su prosa como por ser perseguido por el FBI y el McCarthismo—, considerado tanto precursor de los Beats como referente de muchos escritores obsesionados en retratar el lado más crudo del «Gran Sueño Americano». Algo que, gracias a <strong>Galaxia Gutenberg</strong>, responsable de la publicación en nuestro país de sus dos obras fundamentales —existían primeras traducciones de épocas pretéritas, pero no creo que puedan compararse con el impecable trabajo que <strong>Vicente Campos</strong> realiza aquí—, <em>El hombre del brazo de oro</em> y <em>Un paseo por el lado salvaje</em>, por fin he podido hacer. Bajos fondos, ¡allá vamos!
Parece un maridaje imbatible: <strong>Blackie Books</strong> -por cierto, ¡Feliz Aniversario!- y<strong> Kiko Amat</strong>. O <strong>Kiko Amat</strong> y<strong> Blackie Books</strong>, tanto monta, monta tanto. Editorial y autor valientes, con una personalidad marcada y unas maneras de hacer que les diferencian —con claridad añadiría yo— del resto. A nivel formal, y porque desgraciadamente necesitamos catalogar las cosas, <em>Chap Chap</em> es una antología periodística. Pero si habéis leído a<strong> Kiko Amat</strong> alguna vez —no deberíais perderos su blog <em>Bendito Atraso</em>, especialmente sus recomendaciones literarias—, sabréis que con el de Sant Boi las formalidades y las categorías no tienen cabida. No es mi querido <strong>Hunter S.Thompson</strong>, pero seguramente es quién más se le acerca en este país. Gonzo proletario made in Spain.