¡La novia!
Si no habías leído la novela original, era La novia de Frankenstein (1935) la que te descubría que Mary Shelley, en su texto inmortal, había hecho que Víctor Frankenstein creara también una mujer -aunque nunca le diera vida-. En el texto, el héroe romántico literario era obligado por su criatura a crearle una compañera para paliar su soledad, tal como se nos ha dicho que Dios creó a Eva como compañera de Adán, en el primer matrimonio concertado de la creación. Aquella película, dirigida por James Whale para Universal, sigue siendo una de las mejores de la historia del cine. Realmente una comedia de terror, la película está llena de imágenes icónicas con subtexto queer y deliciosos efectos especiales prácticos que todavía mantienen intacto su encanto. En ella, la actriz Elsa Lanchester encarna a la novia, de peinado imposible, pero también a la escritora Mary Shelley en el prólogo de esta secuela que supera a la original.


