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Aquaman – Todo incluido 

Fantástico pastiche, Aquaman es el blockbuster perfecto para las nuevas generaciones. Su nulo desarrollo dramático se compensa por la pura acumulación de ideas, situaciones y estéticas que se suceden sin descanso. James Wan se puede calificar como un Sam Raimi en versión comercial: tras cultivar el cine de terror –Saw (2004), Insidious (2010) y Expediente Warren (2013)- Wan hace una de superhéroes -como Raimi hizo Spider-Man (2002)- para asaltar definitivamente el cine de gran presupuesto -recordemos que ya firmó Fast and Furious 7 (2015). Y vaya si lo ha conseguido. Aquaman es un éxito que supera los logros de Wonder Woman (2017) y por supuesto deja mal parados a El hombre de acero (2013), Batman v. Superman (2016), Escuadrón Suicida (2016) y hasta la Liga de la Justicia (2017). De hecho, quizás consciente de esos fracasos y de que no estamos ante el superhéroe más carismático de DC -rescatado recientemente en los tebeos por el guionista Geoff Johns, que aparece acreditado en el film- Wan pone toda la carne en el asador y el pescado también.

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It: esa película de los años 80 

El It del argentino Andy MuschiettiMamá (2008)- es la adaptación ideal de la novela de Stephen King. No sé si es la perfecta, pero digo que es la ideal porque la traducción del texto del autor de El resplandor (1977) es, necesariamente, una película de los 80, en el sentido del canon establecido por películas como Gremlins (1984), Los Goonies (1985), Exploradores (1985), Una pandilla alucinante (1987), Jóvenes ocultos (1987) o los films de Pesadilla en Elm Street (1984) -citados explícitamente- y sin olvidar la reciente Stranger Things, que comparte con esta a uno de sus jóvenes actores. Este nuevo It se siente como una de esas películas, igual que cuando lees la novela de King sientes que estás viendo uno de aquellos maravillosos films. Estamos, de nuevo, ante la historia de un grupo de preadolescentes enfrentados al proceso de madurez, a la incomprensión de los adultos y a un hecho sobrenatural (y terrorífico).

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La casa encantada: de Amityville a Enfield 

¿Y si todas las casas encantadas fueran la misma? El visionado de Expediente Warren: El caso Enfield (2016) me ha llevado a interesarme por el suceso de Amityville, famosa casa encantada, supuesto hecho “real” de los años setenta, que aparece mencionado en el prólogo del estupendo film de James Wan. Obviamente, conocía la existencia de Terror en Amityville (1979), película que, atención, dio pie a siete secuelas y un remake que ha dado a su vez lugar a varias entregas más. Cosa increíble al comprobar la discreta calidad del film original, que fue, eso sí, un éxito de taquilla. Ver de nuevo esta película ha supuesto una pequeña decepción -esperaba algo mejor- pero también una sorpresa por sus llamativas coincidencias con una de mis favoritas de todos los tiempos: El resplandor (1980). Si a esto sumamos las similitudes con la reciente película de Wan -y con su otra saga, Insidious– llego a la conclusión de que solo existe una casa encantada y varias películas sobre ella. Veamos.

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Expediente Warren: El caso Enfield (James Wan 2016) 

En un momento de la casi perfecta Expediente Warren: El caso Enfield, los niños protagonistas se divierten con un juguete precinematográfico, un zootropo que tiene grabada una nana inglesa, There Was a Crooked Man, sobre un espeluznante hombre torcido. Este juguete revela, quizás, la intención del director, James Wan, de que su película sea una síntesis de la historia del cine de terror. En otro momento del film, cobra vida la sombra, proyectada en la pared, de un ser sobrenatural, lo que recuerda al expresionismo silente de Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), pero también a las sombras chinescas previas a la invención del séptimo arte. Porque la primera emoción cinematográfica es el terror. ¿Qué sintieron los espectadores en 1895 cuando vieron Llegada del tren a la estación, de los hermanos Lumière? El cine de terror existía incluso antes que el cine: la fantasmagoría, variante de la linterna mágica, consistía en proyectar espectros y diablos para asustar al espectador. Y de eso trata esta película. De fantasmas y demonios. Pero también de cine.