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Discos

Tomas Barfod, Love Me (Secretly Canadian 2014) 

El éxito de Salton sea (2012) no parece haber cogido a contrapié a Tomas Barfod. Lejos de encerrarse en si mismo y volverse un “electrospectivo” más (estoy por acuñar este término para todos los melancólicos de la nueva electrónica en la senda de James Blake), Barfod pide ser amado desde el mismo título de su segundo trabajo. Y lo hace con argumentos, ya que cuando quiere, es capaz de producir un electropop de lo más abrazable y hasta bailable, como demuestran canciones como la ya conocida Pulsing o Busy baby.

Discos

Sohn, Tremors (4AD 2014) 

El estallido del punk a finales de los 70 animó a cualquier jovenzuelo sin futuro aparente a coger una guitarra y a soñar con tener algo que decirle al mundo.

Ahora podríamos decir que el reconocimiento global de James Blake –unido al encumbramiento de Justin Vernon como ideal hipster de cantautor contemporáneo de culo inquieto- ha sido el resorte necesario para que se abriesen las puertas de muchas habitaciones en las que hipersensibles jóvenes pasaban horas retocando ante un ordenador sus bases musicales.