Hay al menos dos buenas razones por las que deberías dejar de odiar a Damon Lindelof. Primero, porque está feo odiar. En general. A cualquiera. Segundo, porque el final de Perdidos no es motivo suficiente para perderse The Leftovers. La segunda temporada de esta serie -creada a partir de la novela de Tom Perrotta– acaba de concluir y si todavía no la has visto, aquí hago mi mejor esfuerzo para convencerte.